martes 9 de marzo de 2010

Paseos Dominicales en Bici


Por: Rubén García y Roberto Zepeda

Es un placer poder invitarlos tanto en Oaxaca éste 14 de Marzo como en Puerto Vallarta el 21 de Marzo a los paseos dominicales en bicicleta!! Esto nos habla de cómo muchos ciudadanos coincidimos en recuperar las calles e incorporar otros vehículos no contaminantes al tránsito diario.
Que gozamos como sociedad de espacios de convivencia social con temáticas que mejoren nuestro entorno, que contribuyan a mejorar nuestra salud y que llenen nuestro espíritu a través del acercamiento a las actividades artísticas.
El movimiento lo hacemos todos, por lo que toda idea propositiva es bienvenida, asi como muchas personas van colaborando de acuerdo a su profesión y a medida de sus posibilidades y es de esta manera como los grandes cambios suceden.
Únete a los paseos "Oaxaca es mas bella en bicicleta", a "En Bici por Vallarta" y sé parte del movimiento del cambio.
Estos paseos nos permiten adquirir confianza y experiencia para adoptar la bicicleta como medio de transporte y recuperar espacios públicos destinados hasta ahora exclusivamente para los vehículos automotores.
Con tú participación la bicicleta va ganando espacios y con el tiempo podemos lograr que sea un medio de transporte seguro y eficaz.

¡¡¡Nos vemos pedaleando!!!
Consulta las rutas.

jueves 4 de marzo de 2010

Ven al Cinemonchis en el Hub: Ladrones de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948)


Hub Oaxaca y Mundo Ceiba te invitan a ver una peli al Hub y a charlar sobre bicicletas. Para acompañar habrá monchis-botana para compartir, de rigurosa vaca-donativo.

¡Acompáñanos! Iniciamos el lunes 8 de marzo a las 19:30 horas, en Cosijopii 208-A, Centro (cómo llegar).

La película que presentaremos será la italiana
Ladrones de bicicletas
(Ladri di biciclette, Vittorio de Sica, 1948).

miércoles 3 de marzo de 2010

¡Mas Bonito en bicicleta!

Escrito por: Carolina Fernández Galindo
Fotos: Baldo Robles

* El Tercer Paseo Nocturno en Bicicleta dejó en claro que con un poco de tolerancia y cultura sí se puede convivir 

¿Y cómo es Oaxaca?, pregunta a través de su megáfono Rubén, el líder del grupo; “Más bonita en bicicleta”, responden al unísono los cerca de 200 asistentes que acudieron al Tercer Paseo Nocturno en Bicicleta organizado por Mundo Ceiba A.C., que partió de la explanada de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, pasadas las 21 horas.

Poco a poco la explanada se fue llenando, niños, jóvenes y adultos no se quisieron perder esta saludable y grata experiencia, la buena vibra imperaba entre los asistentes, quienes entre chiflidos, timbres y gritos fueron transmitiendo la emoción de la noche, de recorrer el centro de Oaxaca en bicicleta.

21 horas. Rubén García Andrés, fundador de Mundo Ceiba, comienza a dar las instrucciones: “No se trata de una competencia, esto es un paseo y por lo tanto nos iremos despacio, pegados al carril derecho, sin rebasar y respetaremos los semáforos”. Así como manejar en coche tiene sus reglas, andar en bicicleta también. “Y recuerden, no se vale rebasarme”, enfatiza el también director de la asociación civil que busca activar la participación ciudadana para la solución a los problemas socio-ambientales. Leídas las reglas, 15 minutos después empezó a andar el contingente. La algarabía no se hizo esperar cuando emprendieron la marcha por García Vigil. “Tooodos a la derecha”, se escuchaba a lo lejos, y pronto el grito se fue dispersando hasta llegar a oídos de los que se iban quedando atrás.

En las esquinas, el equipo de voluntarios de Mundo Ceiba se encargaba de parar la circulación. Los peatones y coches que transitaban no dejaban de mostrar sorpresa; su primera reacción era de miedo, trataban de adivinar de qué manifestación se trataba; luego, se asombraban para después reír ante los gritos y chiflidos de los que iban en bicicleta. “Y cómo suena la bicicleta”, pregunta Rubén; “Ahuuuuuuuuuu”, contesta el resto emulando el aullido de los lobos.

Pronto, en menos de 5 minutos, el grupo ya se encontraba por Morelos; los mayores no podían evitar admirar la belleza de la Catedral, que a veces por lo ensimismados que van en sus coches no se dan cuenta de nada.


A lo lejos ya se veía la calle División Oriente, los nervios en las personas eran visibles; desde la punta se pedía que bajaran la velocidad pues se trataba de una vía rápida.

El ruido de los camiones, los cláxones y los ladridos de los perros hicieron del paseo uno de los momentos más excitantes. Los coches iban cediendo, primero se rehusaban a dar el paso a los ciclistas, pero después entendían y se relajaban en espera que pasara el contingente. “Un pinche bache”, exclama un niño de 9 años, que estuvo a punto de caer en él, de no haber sido que reaccionó a tiempo. “Qué suerte que ya no es bajada”, le dice un pequeño de 8 años a su mamá para animarla después de la pronunciada bajada. La señora, como de 45 años, desde que inició el recorrido hasta casi llegar al final corrió tras de su hijo para protegerlo.

Antes de dar vuelta en la Iglesia del ex Marquesado, el semáforo tocó en rojo. “Aaaaaaaaalto”, pedía Rubén desde el megáfono, la voz se fue corriendo, pues los que se iban quedando rezagados, difícilmente se enteraban de lo que pasaba. Ahí una señora aprovechó para contestar una llamada desde su celular; otros aprovechaban para tomar aire, pues otro trayecto difícil se aproximaba.
Los camiones de la Calzada Madero mostraban su furia. “Arriba el futbol”, gritaron unos señores que se echaban una cascarita en el Jardín Madero; “Arriba los Pumas”, exclamó un paseante, por lo que se hizo merecedor de varios abucheos. “¿Ya se cansaron?”, resuena el megáfono; “Nooooooo”, responden todos todavía con harta energía.

El recorrido ya iba casi a la mitad y los ánimos no paraban. “Arriba la bici”, gritaba Rubén; “Uhhhhhhh”, respondían todos los que le seguían. “Más rápido en la punta, esto es peligroso”, alzaba la voz una gringa ante el miedo de chocar con los que venían delante de ella. “Rápido… rápido… rápido”, exclamaban algunos ya entrados en velocidad.

Ya en J. P García, el olor a fritangas despertaba el hambre de los asistentes. “Arriba la bici”, gritaban; “Arriba los tacos”, contestaban otros. “¿Y cómo es Oaxaca?”, pregunta el director de la asociación civil; “Lleno de tacos”, responden algunos que no dejaban de salivar.

Minutos después, la oscuridad de la calle Nuño del Mercado evocaba una escena de terror espeluznante; soledad y abandono alumbrada por la única luz roja que había: la de las bicicletas. En la esquina, un par de payasitos apareció de repente: “Cuidado con el hoyo”, replicaron con risas morbosas. Después de un rato, la tranquilidad volvió a resurgir.

Ya en el Zócalo, algunos de los que reposaban tomando café o cerveza en los portales, movían su cabeza mostrando su desaprobación. El contingente, como retándoles, gritaba más fuerte: “¿Y cómo es Oaxaca?; más bonito en bicicleta”.
La meta desde el principio era clara, llegar al Museo de Filatelia de Oaxaca para un convivio final. Ahí el agua de jamaica y las cervezas eran el objetivo del grupo que aguantó, entre gritos, alegría y mucha adrenalina, una hora de paseo en su bicicleta.

Esta noche, la noche del Tercer Paseo Nocturno en Bicicleta, dejó varias cosas muy claras: que con un poco de tolerancia y cultura, coches, bicicletas y peatones sí pueden convivir en armonía, que urge que el gobierno habilite vías alternas y, sobre todo, que Oaxaca es mucho más bonito en bicicleta.

martes 2 de marzo de 2010

La destrucción del planeta aun puede revertirse



Escrito por:Ricardo Natalichio de Ecoportal.net
Arte visual: Saike 

Todos y cada uno de nosotros tenemos claro que las actividades humanas están destruyendo el planeta. La especie humana es culpable, sin lugar a dudas de la contaminación de ríos, lagos y océanos; la desaparición de bosques, la degradación del suelo, la destrucción de ecosistemas; en fin, de la degradación de la calidad del aire, la tierra y el agua.
¿Por qué lo hemos hecho? Simplemente por buscar mejorar nuestro nivel de vida, por darle mas comodidades a nuestra vida cotidiana, por estar a la moda, por tener lo último en tecnología, por obtener mas ganancias.
Pero el tren en el que estamos subidos y que avanza por este camino que venimos recorriendo como especie desde hace cientos de años, ha chocado contra un paredón. Esa muralla es el equilibrio natural del ambiente global. Lamentablemente la velocidad a la que veníamos avanzando ha sido demasiada y en ese choque lo hemos roto, agrietado, destruido parcialmente. Nosotros mismos también hemos salido perjudicados por el golpe y lo seguiremos siendo por las consecuencias de romper un equilibrio necesario que llevaba millones de años.
Nos encontramos ahora en una disyuntiva complicada, cada paso que damos hacia delante, es a costa de romper un poco mas ese paredón, de desequilibrar aun mas el ambiente planetario. El problema es que siempre hemos avanzado en una sola dirección, hacia delante y nunca hemos tenido en cuenta otras alternativas.
Seguir avanzando, ahora significaría la autodestrucción. Significaría empeñar nuestro futuro y quedarnos sin posibilidad alguna de reparar el daño, significaría el final de la vida como la conocemos y quizás la extinción misma de nuestra especie.
Se nos plantea entonces una situación complicada. Debemos abandonar el camino que nos enseñaron desde pequeños que era el único, el mismo que transitaron nuestros padres, abuelos, bisabuelos y mucho mas allá.
De un día para el otro, en términos históricos, nos estamos viendo obligados, si queremos sobrevivir, a abandonar mucho de lo conocido, muchos de nuestros hábitos, costumbres y gran parte de nuestro modo de vida.
Contamos con todos los conocimientos científicos necesarios para hacerlo. Podríamos empezar a resolver en cuestión de meses cada uno de los problemas ambientales y sociales que hay en el mundo. En pocos años podríamos lograr que haya mas bosques de los que nadie haya visto en las últimas generaciones. En menos tiempo aún, podríamos limpiar casi todos los ríos del planeta hasta poder beber agua de ellos. Terminar con el hambre y la sed, con cientos de enfermedades. Restaurar la biodiversidad de enormes regiones y reparar muchísimos de los daños ambientales que hemos cometido.
Pero para ello, también deberíamos utilizar menos energía, realizar una gigantesca reforma agraria mundial, no solo en lo referido a la propiedad de la tierra, sino fundamentalmente en cómo y para qué se la utiliza. Tendría que dejar de haber personas multimillonarias, empresas multimillonarias y países multimillonarios. Tendríamos que dejar de fabricar armas, reducir al mínimo los residuos y reutilizar y reciclar la mayor parte de lo que usamos. Dejar de producir artículos superfluos y producir solo lo que sea realmente necesario.
El mundo tendría que dejar de “estar a la moda” y de tener “lo último en tecnología”. Dedicar menos horas a la televisión y mas a tareas sociales y ambientales como plantar árboles, educar y educarnos y concienciar a las nuevas generaciones. Tomar muchas decisiones en función del planeta y no ya de nuestras apetencias personales.
El desastre ambiental que hemos causado aun es reversible. Un mundo mejor aun es posible y contamos con las herramientas para lograrlo, solo nos separa de ello, la decisión política y social de hacerlo. Manteniendo las esperanzas y trabajando mucho y muy duro podremos lograrlo.

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